GUÍA · ANTES DE PEDIR TURNO
Cuándo ir al osteópata y cuándo primero al médico
No hay dos caminos sino tres: lo que se puede consultar directo, lo que conviene ver antes con el médico y lo que es una emergencia. Cómo pienso esa decisión en el consultorio.
“Esto es para vos o tengo que ir al médico?” Es de los mensajes que más me llegan por WhatsApp, a veces con una foto o una descripción larga del dolor. Lo entiendo: nadie quiere pasarse una mañana en una guardia por una contractura. Pero por un mensaje no puedo saber qué tenés. Lo que sí puedo hacer es contarte cómo pienso esa decisión, para que llegues a la consulta correcta.
Lo que hace cada uno
El médico y el osteópata no compiten: miran cosas distintas y se complementan.
Tu médico
- Qué busca
- Un diagnóstico: qué enfermedad o lesión explica lo que te pasa.
- Con qué cuenta
- Examen clínico, análisis, imágenes y la posibilidad de derivarte a un especialista.
- Qué indica
- Medicación, estudios, cirugías, reposo o tratamientos de rehabilitación.
- Cuándo es primero
- Cuando hay señales de algo que hay que descartar antes de cualquier tratamiento manual.
El osteópata
- Qué busca
- Cómo se mueve tu cuerpo: articulaciones, músculos, fascias y la relación entre una zona y otra.
- Con qué cuenta
- La entrevista, la evaluación con las manos y lo que traigas de tus estudios.
- Qué indica
- Técnicas manuales en la consulta. No receta, no pide estudios y no cambia lo que te indicó tu médico.
- Cuándo es primero
- Cuando el dolor es de tipo mecánico y no hay señales de alarma.
La Organización Mundial de la Salud, en su documento sobre formación en osteopatía, dice algo que comparto: el osteópata tiene la responsabilidad de reconocer cuándo lo que trae la persona está fuera de su competencia y derivarla. Esa parte del trabajo es tan importante como la técnica.
Cuándo tiene sentido consultarme directo
En general, cuando el dolor se comporta como algo mecánico: aparece o cambia con ciertos movimientos o posiciones, mejora con otras, y no viene acompañado de nada raro en el resto del cuerpo. Por ejemplo, una contractura después de un fin de semana de jardín, el cuello cargado de muchas horas de computadora o una lumbalgia que ya tuviste otras veces y se parece a las anteriores.
También cuando tu médico ya te estudió y te dijo que no hay nada para operar ni para tratar con medicación más allá de lo que ya tomás. Ahí es donde más se nota el trabajo en equipo: él descartó lo serio y yo me ocupo de cómo se mueve tu cuerpo.
Si venís por la espalda, en la página de lumbalgia te cuento cómo es la evaluación. Y si dudás entre un kinesiólogo y un osteópata, lo expliqué en otra nota.
Cuatro escenas que veo seguido
“Es la misma lumbalgia de siempre, me agarra cuando levanto peso.”
Si el dolor se parece a los anteriores y no hay nada nuevo, podemos evaluarlo en la consulta. Si esta vez se siente distinto o peor, primero el médico.
“De día lo llevo, pero a la noche el dolor me despierta y no encuentro posición.”
Un dolor que empeora acostado o que te despierta es una de las señales que las guías piden mirar con el médico antes. No es para empezar por la camilla.
“El traumatólogo me dijo que es una contractura y que no hay nada en la resonancia.”
Es el mejor punto de partida. Traé el informe a la consulta: me ayuda a entender qué se descartó y qué tiene sentido evaluar.
“Me duele la cintura y desde hace unos días siento la pierna dormida.”
El hormigueo o la debilidad en una pierna se consultan primero con el médico. Si además cuesta controlar la orina o tenés adormecida la zona de la entrepierna, es una urgencia.
Cuándo la consulta es primero con el médico
Las señales que se piden mirar antes de cualquier tratamiento manual están bastante consensuadas. Un marco internacional de 2020 sobre patología seria de columna aclara algo importante: la mayoría de estas señales, solas, no alcanzan para saber qué pasa. Sirven para sospechar y para derivar a tiempo. Por eso, ante cualquiera de estas, la consulta médica va antes:
Primero el médico si tenés:
- Dolor después de un golpe o una caída fuerte
- Dolor que empeora acostado, que te despierta a la noche o que no cede con nada
- Fiebre sin explicación, pérdida de peso que no buscaste o antecedentes de cáncer
- Hormigueo, adormecimiento o debilidad en brazos o piernas, o dificultad para caminar
- Dolor de cabeza con fiebre y cuello rígido, o dolores de cabeza que empezaron después de los 50 años
- Un dolor que dura más de cuatro semanas sin mejorar, o que se siente distinto a los que ya tuviste
Y esto no es para pedir turno: es una emergencia. Llamá a emergencias o a la emergencia de tu prepaga, o andá a la guardia más cercana:
- Dolor o presión en el pecho, sobre todo con falta de aire, sudor, náuseas o dolor que se va al brazo, al cuello o a la mandíbula
- La cara que se cae de un lado, un brazo que no responde o dificultad para hablar
- Un dolor de cabeza súbito y explosivo, el peor de tu vida
- Pérdida del control de la orina o de la materia fecal junto con dolor de espalda
Si ya tenés un diagnóstico, contámelo todo
Muchas personas llegan con una enfermedad conocida y bien tratada, y eso no impide la consulta. Lo que cambia es cómo trabajo. El mismo documento de la OMS lista situaciones en las que algunas técnicas no se usan, por ejemplo tomar anticoagulantes sin controles recientes, una fractura reciente, una cirugía reciente en la zona o algunas enfermedades del hueso. Con osteoporosis, por ejemplo, se evitan las técnicas más directas y se eligen otras.
Por eso en la primera consulta te pregunto qué medicación tomás, qué te operaron y qué estudios tenés. No es burocracia: los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomiendan lo mismo, porque los efectos adversos serios de la manipulación son muy raros pero son más probables en personas con problemas de salud previos. Lo más habitual después de una sesión es una molestia leve, algo de rigidez o dolor de cabeza, que en general se va dentro de las 24 horas.
Lo que sí tiene sentido
- Consultar primero al médico ante cualquier señal de las listas de arriba, aunque te parezca exagerado
- Traer a la consulta los estudios y la lista de medicación que tomás
- Contarme si el dolor cambió, aunque sea la misma zona de siempre
- Avisarle a tu médico que estás haciendo osteopatía
Lo que conviene evitar
- Esperar a que un dolor de pecho o una pierna dormida se pase sola
- Buscar un diagnóstico por mensaje o por internet
- Dejar o cambiar la medicación porque empezaste un tratamiento manual
- Ocultar una cirugía o una enfermedad porque te parece que no tiene que ver
Qué pasa si venís y no corresponde
Pasa, y no está mal. Si en la entrevista o en la evaluación aparece algo que no me cierra, te lo digo con claridad y te pido que lo consultes con tu médico antes de trabajar. A veces eso significa no hacer ninguna técnica ese día. Prefiero mil veces eso a tratar algo que había que estudiar.
Lo que en general se puede esperar
La osteopatía es un abordaje complementario. No reemplaza al médico, no diagnostica enfermedades y no te voy a prometer que un dolor se vaya. Lo que sí puedo hacer es evaluarte con tiempo, decirte si lo tuyo tiene sentido para la consulta y, si no lo tiene, a quién conviene que vayas primero.
Si leíste esto y seguís sin saber en qué columna estás, empezá por el médico. Y si estás en la primera, escribime por WhatsApp contándome qué te pasa y vemos cuál es el primer paso.
Contame qué te pasa y te oriento. Consultorio en Av. del Libertador 16860, San Isidro.
Preguntas frecuentes
Cuándo es recomendable ir al osteópata?
En general, cuando el dolor se comporta como algo mecánico: aparece o cambia con ciertos movimientos o posturas, no viene con fiebre, pérdida de peso, hormigueo ni debilidad, y se parece a dolores que ya tuviste. También cuando tu médico ya te estudió y descartó algo que haya que tratar de otra forma. Si tenés dudas, empezá por el médico.
Cuándo no conviene ir al osteópata?
Cuando hay señales de alarma: dolor después de un golpe fuerte, dolor que te despierta o empeora acostado, fiebre, pérdida de peso sin explicación, antecedentes de cáncer, hormigueo o debilidad. En esos casos la consulta es primero con el médico. Dolor de pecho con falta de aire, la cara que se cae, dificultad para hablar, el peor dolor de cabeza de tu vida o perder el control de los esfínteres son emergencias.
El osteópata puede diagnosticar una enfermedad?
No. El diagnóstico de una enfermedad lo hace el médico, con el examen clínico y los estudios que hagan falta. Lo que hace el osteópata es evaluar cómo se mueve tu cuerpo y, si en esa evaluación aparece algo que no corresponde a la consulta, decírtelo y pedirte que veas a tu médico antes de trabajar.
Tengo que contarle al osteópata qué medicación tomo?
Sí, siempre. Hay situaciones, como tomar anticoagulantes, tener osteoporosis o una cirugía o fractura reciente, en las que algunas técnicas no se usan y se eligen otras. Traé también los estudios que tengas. La medicación la sigue manejando tu médico.
Fuentes y referencias
- Organización Mundial de la Salud. Benchmarks for training in traditional / complementary and alternative medicine: benchmarks for training in osteopathy
- NCCIH · Institutos Nacionales de Salud (NIH). Spinal Manipulation: What You Need To Know
- Finucane LM y otros · Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy (2020). International Framework for Red Flags for Potential Serious Spinal Pathologies
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE, Reino Unido). Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management (NG59)
- MedlinePlus · Biblioteca Nacional de Medicina (NIH). Lumbago agudo (enciclopedia médica)
- MedlinePlus · Biblioteca Nacional de Medicina (NIH). Dolor de cabeza (enciclopedia médica)
- MedlinePlus · Biblioteca Nacional de Medicina (NIH). Accidente cerebrovascular (enciclopedia médica)
- MedlinePlus · Biblioteca Nacional de Medicina (NIH). Ataque cardíaco (enciclopedia médica)
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Ante un síntoma que te preocupa, consultá a tu médico.